Mantener una herencia actualizada es una tarea de orden y previsión. No se trata de revisar documentos constantemente, sino de asegurar que la planificación responde a la realidad personal, patrimonial y fiscal de cada momento. Una revisión periódica evita imprecisiones, agiliza futuras gestiones y garantiza que las decisiones se ejecuten según la voluntad de cada persona.
1. Adaptar la herencia a la situación actual
La estructura familiar y el patrimonio evolucionan. Cambios como matrimonio, divorcio, nacimiento de hijos, compra o venta de un inmueble o fallecimiento de familiares pueden dejar obsoletos documentos anteriores.
Revisarla periódicamente evita imprecisiones, agiliza futuras gestiones y asegura que las decisiones se ajustan a la normativa vigente, como establece el Código Civil en materia sucesoria (BOE).
2. Seguridad jurídica y claridad
Si la documentación no está actualizada, se aplica el reparto legal por defecto, que no siempre coincide con las preferencias personales.
Una herencia revisada asegura claridad, evita interpretaciones y facilita una gestión más ágil y ordenada.
3. Ajuste fiscal
El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones varía según la Comunidad Autónoma y puede cambiar con el tiempo. Mantener la planificación al día permite aprovechar bonificaciones vigentes y evitar cargas innecesarias.
La Agencia Tributaria y las administraciones autonómicas —como la Comunidad de Madrid o la Agencia Tributaria Catalana— publican de forma periódica novedades sobre bonificaciones, tipos y criterios de gestión.
4. Menos incidencias y procesos más eficientes
Una planificación clara previene problemas frecuentes como plazos administrativos, valoraciones incorrectas o donaciones en vida no reflejadas. El Ministerio de Justicia recuerda que la claridad documental y la actualización periódica reducen incidencias y simplifican la gestión tanto para la familia como para la notaría.
Actualizar no siempre implica cambios profundos; en muchas ocasiones basta con pequeños ajustes que evitan complicaciones futuras.
📅 ¿Cada cuánto conviene revisar la herencia?
Recomendación general: cada 3–5 años.
Este margen es razonable para verificar que la planificación sigue siendo válida y eficiente.
Además, es imprescindible revisarla cuando haya:
1. Cambios familiares
- Matrimonio, divorcio.
- Nacimiento o adopción de hijos.
- Fallecimiento de familiares incluidos en la planificación.
2. Cambios patrimoniales
- Compra o venta de inmuebles.
- Creación o cierre de empresas.
- Herencias recibidas.
- Aumentos significativos de patrimonio o endeudamiento.
3. Cambios de residencia
Sobre todo entre Comunidades Autónomas con normativa fiscal distinta.
4. Actualizaciones normativas
Cuando haya modificaciones relevantes en el ISD o bonificaciones autonómicas.
El papel del asesoramiento profesional
Contar con ayuda especializada aporta:
- Revisión global y diagnóstico preciso de la situación actual.
- Adecuación jurídica de los documentos a los cambios personales y patrimoniales.
- Análisis fiscal actualizado según la Comunidad Autónoma.
- Preparación de documentos y coordinación con notaría para evitar errores.
- Enfoque integral cuando existen empresas, varios inmuebles o estructuras patrimoniales complejas.
Conclusión
Revisar la herencia de forma periódica —o tras cada cambio relevante— garantiza seguridad jurídica, eficiencia y coherencia. Es una práctica sencilla que evita incidencias futuras y permite que la voluntad de cada persona se refleje de forma clara y actualizada.